Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.
Sumando uno más a la colección de libros que aún me quedan por leer; el principito. Parece ser que el niño que llevo dentro me ha impulsado a comprarme este libro. Aquí dejo la dedicatoria, que me ha parecido curiosa y bonita, que viene dentro del libro:
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una una seria excusa: est
a persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:
A LEÓN WERTH CUANDO ERA NIÑO
Cuando lea el libro intentaré hacer una breve reseña de lo que me ha parecido. Hasta entonces.
Editado desde Oviedo